¿Quién soy?

Me llamo Alejandro Fernández Álvarez. Nací en Tarragona el 30 de mayo de 1976. Estoy casado con Yolanda Serra y tenemos una hija, María, nacida en septiembre de 2005.

Mis padres, Ángel e Isolina, son asturianos, de familias dedicadas a la ganadería vacuna en los verdes y hermosos pastos asturianos. A ninguno de ellos les acabó de convencer esa vida y decidieron emigrar al formar la familia.

Procuro pasar siempre temporadas en Asturias, mi segunda casa después de Tarragona.

Tengo dos hermanos: mi hermana melliza Eloína y Víctor, un año más joven. Quien me conoce sabe la importancia que le doy a mantener unida la familia. Cuando eso sucede, todo lo demás va sobre ruedas.

En 1987 nos instalamos en San Pedro y San Pablo y desde entonces ya no me he movido de mi barrio; sencillamente me gusta vivir en San Pedro, como solemos llamarlo abreviando sus vecinos, y al casarme sigo instalado allí con mi mujer e hija.

A algunos les resulta paradójico el hecho de que un defensor a ultranza de la libertad en la enseñanza haya estudiado siempre en la pública, pero no es así: defiendo la libertad de elegir, repito, libertad.

Yo estoy bien contento de la formación que recibí en el Colegio Prácticas de Huesca (entre 1980-87) y en el de San Pedro y San Pablo en la EGB, el Instituto Ponç d’Icart en BUP y COU y la Universidad Autónoma de Barcelona en mi carrera de Ciencias Políticas y de la Administración y el Master en Comunicación Política.

Doy clases en la URV de Análisis de Políticas Públicas y estoy orgulloso de las calificaciones que mis alumnos me dan en las encuestas. Suelen destacar que explico bien y que soy amable con ellos. Creo que es perfectamente compatible la autoridad y que las cosas sean amenas y por eso me preocupa tanto la situación de la educación en los tiempos que corren.

Soy un melómano y cinéfilo empedernido y tengo una buena colección de música y cine que cuido con fetichismo y que en los tiempos de vacas flacas cuando estudiaba y no nadaba precisamente en la abundancia, monopolizaba siempre mis gastos.

En cine me gusta de todo, con preferencia por los clásicos (John Ford o Howard Hawks) y los inclasificables David Lynch o Cronemberg.

Lo mismo que en música, dónde transito con igual placer por el pop de los Smiths que por el folk rock de Bob Dylan o Mark Lanegan entre tantos otros.

Hecho el inciso cinéfilo-musical, vuelvo a mi trayectoria. Al acabar la carrera deambulé por diversos trabajos de esos que los jóvenes llamamos “basura” hasta que topé con Francesc Ricomà, que confió en mi para iniciar mi trayectoria política.

También puede parecer contradictorio, pero cine, música y política son mis grandes pasiones junto con la historia del deporte, porque soy bastante mitómano en todo. Jugué 10 años a balonmano hasta la Universidad y es normal verme correr en mi barrio (aunque a veces la vida política me dispara en la balanza y debo controlar el peso)

Soy político y no lo escondo ni me avergüenzo. Creo que la pasión y la entrega en lo que haces, al margen de la ideología, es lo que prestigia esta vocación, que en mi fue realmente temprana, ya que fui Presidente de Nuevas Generaciones del PP primero en Tarragona y después en Catalunya.

Ideológicamente soy liberal, creo más en la iniciativa de la sociedad que en la de las Administraciones y creo más en la igualdad de oportunidades que en la de resultados.

He intentado trasladar esos principios a mi gestión de gobierno, centrando mis esfuerzos en apoyar cuentas iniciativas emprendedoras surgieran, sobretodo, entre los jóvenes de Tarragona. Insisto, iniciativas emprendedoras, jamás regalar subvenciones porque sí; eso es de otra ideología que no es la mía.

No soy nacionalista. Me siento tarraconense, catalán y español con orgullo.

Tengo una fe ciega en Tarragona. Creo que es la mejor ciudad de Catalunya por muchos motivos y creo que puede ser todavía mejor si hacemos bien las cosas.