LA GRANDEZA DE AMÉRICA
dimecres, 26/09/2007 (17:12)Muchas veces, cuando se pregunta si se podría instalar una mezquita en el centro histórico de una ciudad, o en un espacio emblemático se responde planteando si permitirían construir una catedral en La Meca, por ejemplo. Es una interrogación retórica, evidentemente. Todos tenemos clara la respuesta.
Excepto en el caso de los EEUU, país acusado siempre de todos los males, pero que no pide reciprocidad a los demás en la defensa de la libertad: ¿sería posible que Rushdie pudiera dar una conferencia en Teherán cuando su delito fue una novela con referencias como mucho alegóricas sobre el Islam?
¿Podría haber presentado Theo Van Gogh una de sus películas en Siria (antes de que le asesinaran cobardemente)?
¿Qué les pasaría a los dibujantes de las viñetas sobre el Islam si se les ocurre visitar Oriente Medio?
¿Podría haber dado un mitin en una Universidad de El Cairo Pym Fortuny (también antes de que lo asesinaran)?
Es evidente que no. Pues el señor Ahmadineyad HA PODIDO DAR UNA CHARLITA EN LA UNIVERSIDAD DE COLUMBIA SIN RIESGO PARA SU INTEGRIDAD FÍSICA. Y eso en el supuesto infierno americano.
¿Ha ido el líder iraní en tono conciliador? Hombre, si consideramos conciliador NEGAR EL HOLOCAUSTO O DECIR QUE EN IRÁN LOS HOMOSEXUALES NO EXISTEN podríamos concluir que sí, pero no veo yo muy claro el tema.
¿Dónde está Zerolo denunciando la homofobia o la ejecución masiva de homosexuales en Irán? ¿O es que eso también es culpa de Bush?
¿Dónde están los que nos avisan de “la vuelta del nazismo” que no denuncian la negación del Holocausto de Ahmadineyad?
Para que se enteren algunos: hoy el nazismo (antisemitismo, antiliberalismo, etc.) se encuentra cómodamente alojado en la extrema izquierda, que comparte con los nazis el antisemitismo y la adoración al radicalismo islámico, con el que recordemos, pactó Hitler en su momento, y con el que ahora pacta el neocomunismo en su último, nihilista y desesperado intento de derrotar al liberalismo económico.
Los EEUU, con todos sus errores, siguen siendo el único país que defiende responsablemente la libertad (es decir, por las buenas o por las malas, como Churchill) y que a la vez todavía nos da algún ejemplo de grandeza democrática, como ofrecer a un tirano una Universidad para explicar sus elucubraciones y que contemplemos así su miseria moral, o como ser aún el único país con una verdadera prensa libre, capaz de denunciar a sus gobernantes sin miedo al cierre. (Watergate, Irán-contra, Lewinski, o la misma Guerra de Irak, entre tantos y tantos casos)